Jose Antonio Campos

“Gracias, Alberto! No caben en unas líneas la dimensión humana y profesional de un músico extraordinario como el Maestro Zedda. Mucho menos la de un amigo impagable como Alberto.
Mi memoria almacena inolvidables momentos desde aquella lejana mañana en la que llegó al Teatro de La Zarzuela para cumplir con el encargo que le hice de dirigir La Cenerentola de Rossini. A partir de ese día todo fue aprender de un sabio que sabía aglutinar erudición, ironía, ocurrente humor y entusiasmo para acometer futuros proyectos que fueron cuajando en títulos como Ermione o Il turco in Italia, que enriquecieron la historia del pequeño teatro de la calle Jovellanos.
A partir de esas fechas, nuestros encuentros en Madrid y en Pésaro se convirtieron en una necesidad. Se cruzó, por fortuna, en la vida de Cristina, en la mía y en la de aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerle. Dejo a los analistas cualquier observación sobre su extensa y rica obra. A mí me queda la satisfacción de haberlo conocido y de sentirme su amigo. Por todo ello, mi querido Alberto, Gracias!” José Antonio Campos